Recuerdos de la JMJ 2011

En la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011, el Papa nos da su primer mensaje diciéndonos: “Ahora, en un momento en que Europa tiene que volver a encontrar sus raíces cristianas, hemos fijado nuestro encuentro en Madrid, con el lema: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). Os invito a este evento tan importante para la Iglesia en Europa y para la Iglesia Universal. Además, quisiera que todos los jóvenes, tanto los que comparten nuestra fe, como los que vacilan, dudan o no creen, puedan vivir esta experiencia, que puede ser decisiva para la vida: la experiencia del Señor Jesús resucitado y vivo, y de su amor por cada uno de nosotros.

Continua diciéndonos que para poner de relieve la importancia de la fe en la vida de los creyentes, “Quisiera detenerme en tres términos que san Pablo utiliza en: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). Aquí podemos distinguir tres imágenes: “arraigado” evoca el árbol y las raíces que lo alimentan; “edificado” se refiere a la construcción; “firme” alude al crecimiento de la fuerza física o moral. Se trata de imágenes m
uy elocuentes. Hay que señalar que en el texto original las tres expresiones, desde el punto de vista gramatical, están en pasivo: quiere decir, que es Cristo mismo quien toma la iniciativa de arraigar, edificar y hacer firmes a los creyentes”.
Y con este mensaje, los días previos en la Diócesis de Ciudad Real del 11 al 15 de Agosto, en nuestras parroquias e Iglesias pudimos ver, acompañar y compartir, días llenos de gracia, alegría y sobre todo juventud cristiana, que llenos de fe esperaban ansiosos la llegada del Santo Padre a Madrid. Días de preparación, vigilias, convivencias, cantos e intercambio de culturas. Pero todos caminando juntos por el mismo sendero de la fe y la oración.
Muchos son los recuerdos y vivencias de estos días, ahí quedan los nervios de la llegada de los jóvenes venidos de los diferentes países, la alegría, las emociones, los canticos, la visita y convivencia en Campo de Criptana, etc., pero queda dentro de todos, el mensaje de Su Santidad, el Papa Benedicto XVI.

Ya en la Vigilia del Sábado 20, nos dice y quiero que presten atención: “Con Cristo, podréis siempre superar las dificultades de la vida”.
“En esta Vigilia de oración, os invito a pedir a Dios que os ayude a descubrir vuestra vocación en la sociedad y en la Iglesia y a perseverar en ella con alegría y felicidad. Vale la pena acoger en nuestro interior la llamada de Cristo y seguir con valentía y generosidad el camino que El nos propone.
A muchos, el Señor los llama al matrimonio, en el que un hombre y una mujer, formando una sola carne, se realiza en una profunda vida de comunión. Es un horizonte luminoso y exigente a la vez. Un proyecto de amor verdadero que se renueva y ahonda cada día compartiendo alegrías y dificultades y que se caracteriza por una entrega de la totalidad de la persona. Por eso, reconocer la belleza y bondad del matrimonio, significa ser conscientes de que solo un ámbito de fidelidad e indisolubilidad, así como la apertura al don divino de la vida, es el adecuado a la grandeza y dignidad del amor matrimonial”.
Y ya para concluir la misa, y para mayor satisfacción de nuestra Iglesia, el Papa Benedicto XVI anunció su intención de declarar doctor de la Iglesia a San Juan de Ávila, cuya proclamación oficial se realizará en el Vaticano en una fecha aún por definir.
Al concluir la Misa el Santo Padre dijo: “con gran gozo anuncio ahora, que acogiendo lo deseos del Señor Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Cardenal Antonio María Rouco Varela, y los demás hermanos en el Episcopado de España y de un gran número de Arzobispos y Obispos de otras partes del mundo, declararé próximamente a San Juan de Ávila doctor de la Iglesia Universal”. El Papa hizo votos también para que “la palabra y el ejemplo de este pastor ilumine a los sacerdotes y los seminaristas”. “Invito a todos a que vuelven la mirada hacia él”, añadió.
Amén.
Gracias al Santo Padre, por su visita, por sus palabras de aliento, su abrazo y refugio, y a todos los voluntarios y jóvenes cristianos que han hecho posible, estas JMJ 2011.